Estrellas aladas, así las llamaba la niña de ojos azules. Por las noches, cuando sus papás dormían, salía al bonito jardín a contemplar el espectáculo de aquellas miles de luces revoltosas que revoloteaban entre las flores. Le encantaban, se quedaba embelesada ante aquella escena tan hechizante. La primera vez que las vio, pensó que las estrellas se habían cansado de estar en el cielo y habían decidido bajar a contemplar el mundo desde cerca. Recordó que su abuelo la encontró observándolas y se sentó a su lado. ''Luciérnagas, siempre tan cautivadoras''. Le dijo. ''Cuando era pequeño, me gustaba observarlas desde cerca y las atrapaba en un bote de cristal. Después de contemplarlas un rato, las volvía a liberar para que pudieran seguir danzando en el aire''. Ella en cambio, nunca se había acercado demasiado a ellas ¿Y si se asustaban y se iban para siempre? No quería que esto pasara. Le transmitían una sensación tan mágica. Quizás pequeñas hadas se escondían y volaban junto a ellas para pasar desapercibidas. Entonces, decidió acercarse. Se levantó y hundió sus pies descalzos en la tierra húmeda. Se fue acercando con cuidado, lentamente. Cerró los ojos sin querer, y los mantuvo cerrados. Empezó a sentir las flores a sus pies y sonrió. Se paró y con gran ilusión, volvió a abrir los ojos, deseando que las luces siguieran allí. Entonces, su sonrisa se hizo más grande. Estaba en medio de aquella hermosura, rodeada de sus queridas estrellas aladas. Volaban a escasos centímetros de su cuerpo y casi instintivamente, extendió la mano para ver como una pequeña luz se posaba en su palma. No sintió miedo, ni asco, solo emoción. Vio como descansó por un instante y luego, retomó su vuelo, formando acrobacias en el cielo. Se sentía feliz. Sentía ganas de danzar y volar junto a ellas. Se sentó para observarlas con más detención, quizás conseguía ver alguna hadita. Se habría quedado allí toda la noche, pero entonces, escuchó un ruido procedente del interior de su casa. Sobresaltada, pensando que podrían ser sus padres, se levantó y se fue corriendo, dejando atrás a las luciérnagas. Antes de cerrar la puerta, les echó un último vistazo y sonrió. ''Hasta mañana''. Susurró y con cuidado, cerró.
~Cause I'd get a thousand hugs from ten thousand fireflies as they tried to teach my how to dance.

Ooohhh... Pero que bonito texto! Me encanta la historia, como está escrito, todo >//<
ResponderEliminarY las sensaciones de la chica, lo que piensa y siente, esa alegría y emoción al poder cumplir un sueño y sentirse llena de belleza, me encanta :3
Cosas como estas son las que hacen sonreír :)
Un besito <3
Adoro tus textos *-* Son hermosos. Siento no comentarte tan a menudo. Casi ya no enciendo el ordenador y cuando lo hago entro a mi blog escribo y desaparezco rápidamente, por ella. Lo siento mucho pero intentaré estar más atenta si? (K) Besos borrachina :)
ResponderEliminarLo amé*-*
ResponderEliminarNo tengo palabras!
Wow!! Es precioso, me encanta esta historia y las luciérnagas.
ResponderEliminarHasta podía ver lo que decías ^^
Besos