Aquella noche se habían acostado estando solos en casa. A mitad del sueño, gritos y golpes que se hacían cada vez más altos, los despertaron. Estaba volviendo a ocurrir. Sus padres habían llegado, no demasiado contentos, más bien, discutiendo. Y los niños se quedaron tiesos, casi no respiraban, atentos a lo que ocurría en el salón de su casa.
Los gritos se intensificaban y las palabras se convertían en insultos.
Los ojos de los niños empezaban a empaparse y el miedo era la única sensación que corría por sus venas mientras que BASTA, era la única palabra que se pasaba por sus cabezas.
Se escuchaban golpes, el arrastrar de los muebles y algo romperse.
Los insultos se convertían en amenazas. Los niños rezaban para que no se convirtieran en realidad.
-¡Cállate! ¡Como no te calles te parto la cara! ¿Entiendes?-gritaba el padre, con una voz totalmente aterradora.
Ellos sabían que eso era más que una forma de hablar. De hecho, ya habían visto como había agarrado a su madre fuerte, como la había empujado y hecho caer, como le agarraba del pelo y la sacudía, como ella tenía que maquillarse los ojos morados para poder salir a la calle debido a los golpes, como la nariz le sangraba, como le lanzaba patadas y bofetones. Partirle la cara, no era tan imposible. También sabían que tenía dos costillas rotas, y aunque ella afirmaba no acordarse de como se las había roto, ellos sospechaban la respuesta.
-¡Basta! ¡Déjame en paz!-gritaba la madre, suplicando, con la voz llena de temor.-¡No me toques!
Y chillaba, y los niños cerraban los ojos con fuerza, sufriendo por ella.
Y tenían miedo por todo lo que su padre había hecho y que podría hacer de nuevo, llegando más allá. Había agarrado cuchillos y la había amenazado con ellos. Había agarrado una sartén con aceite hirviendo para tirárselo encima. Le había tapado la boca tan fuerte que no la dejaba respirar. Menos mal que retiraba la mano, dejando que sus pulmones se llenasen de aire.
Pero no solo tenían miedo por su madre, sino también por su padre. Si realmente se hartaba ella, ¿sería capaz de acabar con él? Y es que todo podía pasar, en esos momentos, no se deseaban nada de bonito.
Los niños querían demasiado a ambos, y no querían que les pasara nada de malo a ninguno.
Y aquella noche, los niños temblaban de miedo. No de frío, ni de nervios...De miedo, y no podían parar.
No sabían qué hacer: gritar que por favor parasen, dirigirse corriendo al lugar para ayudar, pero sencillamente se quedaban en la cama, paralizados de terror.
Lo peor de todo en realidad, no eran los gritos o los golpes, sino los silencios. ¡Díos, los silencios! Tan angustiosos. ¿Qué escondería uno de esos silencios que siempre aparecían después de un grito? ¿O de un golpe? Y es que era entonces cuando realmente deseaban que no hubiera pasado nada. Se imaginaban tantas cosas. ¿Y si le había pegado tan fuerte que se había desmayado? ¿O peor? En esos momentos de silencio, en los que la tensión se podía cortar con un cuchillo, sí se levantaban sigilosamente de sus camas, para echar una ojeada al salón, y asegurarse de que ambos progenitores seguían respirando.
Caminaban por el pasillo con la máxima cautela, con las lagrimas en los ojos y el corazón en la garganta. Cuando de repente, los ruidos volvían a empezar y ellos salían corriendo a sus habitaciones de nuevo. Se tumbaban y esperaban a oír ambas voces de sus padres. Hasta que no las oían, la tensión era aún más alta.
Había tantos casos de violencia de género, tantas muertes al año y había momentos en los que realmente se imaginaban a sí mismos, como portada de alguna noticia: La Violencia de género se lleva a su víctima nº 100...O quien sabe qué número, pero temían.
Y así pasaban la noche, llorando, temblando, tapándose los oídos con desesperación. Deseando que esa noche no se convirtiera en la última para alguno de sus padres, porque realmente, este era el temor más grande.
Afortunadamente, todo acababa. Normalmente, cuando él se cansaba y se encerraba en la habitación, para dormir. A pesar de que antes de hacerlo definitivamente, salía unas cuantas veces enfadado, y se dirigía hecho una furia hacia su esposa, al final, había una vez en la que no volvía a salir, y se quedaba dormido. Así, se hacía el silencio, pero esta vez, no les producía miedo, sino alivio, porque todo había terminado. Poco a poco el ambiente se iba normalizando, al igual que el latido de los corazones de los niños. Los temblores se desvanecían poco a poco y las lagrimas se secaban sobre sus mejillas.
Aunque les costase, el sueño y el cansancio los vencía, y podían volver a dormir.
A la mañana siguiente, les costaba abrir los ojos ya que las lagrimas habían pegado sus pestañas, pero cuando lo consiguieron y se dirigieron al salón, observaron que el suelo estaba lleno de pedazos de algún plato, unas cuantas sillas volcadas, los muebles desordenados, miles de cosas por los suelos, y su madre, durmiendo en el sofá, con un nuevo moratón en el brazo.
Esa era la escena, que dejaba la noche, que tantas veces se había repetido, y que seguramente, otras tantas se repetiría. A pesar de todo, no podían evitar sentir una sensación de agradecimiento y de sosiego, pues sus padres seguían vivos. Los dos. Y así, poco a poco, recogían los restos que había en el suelo. Colocaban los muebles. Tapaban los signos del ayer, para que el hoy transcurriera con normalidad, y esperando, que el mañana también lo hiciese. Deseando, que esa noche sería la última vez.

~Ahora sé que me atrevo a escribirte lo que pienso pero no a decírtelo, por si te enfadas, y esto no puede ser. Me has prometido que no volverá a pasar, ayer cuando te ibas lo juraste. Espero que sea cierto, por nosotros, lo espero. ~del libro: Algún amor que no mate.
Vaya. Se me han humedecido los ojos. Casi me pongo ha llorar.
ResponderEliminarHace unos dias fue el dia contra la violencia de genero y habia un cartel que decia 'Te amo no significa Tu amo' Mucha razon.
En serio, es genial el texto. Escribe muy bien la escritora de ese libro. Lo he dicho casi me pongo ha llorar y pienso en el texot y se me humedecen lo ojos, parezco tonta xD
1beeso:)
Dios mío... Es demasiado fuerte, en serio. Y cada vez que pienso que es verdad, que algo así puede estar sucediendo ahora mismo en algún lugar del mundo, se me parte el corazón. Es una cruda realidad que debemos enfrontar, y que deberíamos intentar cambiar. Como dijo la chica de arriba, la frase de "Te amo no significa Tu amo" es totalmente cierta...
ResponderEliminarMe ha emocionado esta entrada, de verdad.
Espero que publiques pronto, y esta vez algo bonito, como tú ^^
Un beso <3
El otro día estuve en un tipo reunión en la plaza del ayuntamiento con todos los chicos del instituto, estuvimos un buen rato compartiendo nuestros opiniones, bueno me has recordado con este texto esa escena, que bueno siento mucha pena por esas personas que en fin por miedo no se atreven a dar el paso, y las deseo lo mejor, toda la valentía posible. Me encanta, y caacota postea pronto eh !
ResponderEliminar:( No se si a ti te pasara, puf llevo ultimamente que se me desaparecen los blgos que sigo en el escritorio y no veo novedades que rabia :S
Ok, it was really kinda scary, but I liked it, seriously.
ResponderEliminarEm... sube pronto ^^, I can't wait.
Kisses girl :*.